Abril 30. Carta a la niƱa que fuiste
- Gabriela Torres De Moroso Bussetti
- 30 abr 2018
- 3 Min. de lectura
Querida Yo niƱa:
Siento mucho que cuando fuiste niña nadie se diera cuenta. Nadie estuviera ahà para hacerte sentir protegida. Conozco cada uno de tus miedos. Quiero decirte que esta adulta que hoy soy se siente profundamente orgullosa de ti.
Gracias a eso que viste y viviste, hoy tienes el valor y la fuerza, y ademÔs sabes que valiente no es aquella que no tiene miedo, sino la que lo enfrenta como tú desde niña lo hiciste.
SĆ. SĆ© que tuviste que meterte en una armadura porque no encontrabas otra forma de hacerle frente a todo eso. Tu mamĆ” no te creĆa y ademĆ”s tampoco sabĆa cómo enfrentarlo y protegerse a ella misma de su propio abuso infantil.
En unos aƱos entenderĆ”s que no es que no quisiera ayudarte, es que ella pasó por lo mismo siendo aĆŗn mĆ”s pequeƱa. Ella tampoco tuvo quien la cuidara y protegiera. No sabĆa escuchar y por lo tanto no escuchó ni tu dolor ni el de ella misma.
Ella misma vive sus propios dolores de infancia aĆŗn sin resolver. AĆŗn piensa que si llora ya estĆ” todo arreglado. Y tambiĆ©n que si dice ālo siento, perdónameā, ya no tienes motivos para quejarte, aunque continĆŗe sin cambiar su comportamiento y agresividad sin sentido.
Ella no pudo darte otra cosa, porque hasta el dĆa de su muerte, casi cincuenta aƱos despuĆ©s de que tĆŗ naciste, ella siguió sin tener algo diferente para dar y tampoco quiso aprender a cambiar. Fuiste y eres muy fuerte. Te juraste a ti misma que nunca harĆas eso a tus hijos. Un dĆa te diste cuenta de que estudiar psicologĆa podrĆa ayudar.
Estoy orgullosa de tu elección, porque hoy y gracias a muchas personas enseñas lo que necesitas aprender. Que existe la capacidad de elegir ser la mamÔ que te hubiera gustado tener a ti , otro modo de ser mamÔ. Te prometo, mi niña, que ya nunca mÔs estarÔs sola y con miedo, ya no necesitas esconderte ni tener una pequeña luz encendida todas las noches por tu miedo (que hasta hoy conservo yo también) a la oscuridad total. Otra de las consecuencias de tu abuso de niña. Hoy te prometo, nunca mÔs te sentirÔs sola ni abandonada.

Hubiera sido tan fĆ”cil si alguien te acompaƱara y te dijera que confiaba en ti. Que alguien te dijera que no era tu responsabilidad lo que habĆa ocurridoā¦
Pero hoy, ha llegado el momento. Quiero que sepas que de esa experiencia sacaste lo mejor, y tus talleres de inteligencia emocional para niƱos y papĆ”s, consiguen llegar a varias familias y hoy gracias a tu experiencia de niƱa, menos niƱos y niƱas sufren. Quiero que sepas que no era culpa tuya el dolor de tu madre y que si, fue cierto, que te trató mal, exigiendo cosas que por tu edad no podĆas hacer, pero que aun asĆ hiciste todo lo que pudiste por cumplir y darle lo que podĆas.
Tus elecciones te conducirĆ”n a ser esta que hoy elige escribirte, cuando podrĆan haberte llevado al abismo. Nadie creyó lo que estabas sufriendo, pero ya no tienes que dudar de si es real lo que pasó. SĆ, fue real, y por suerte hoy ya has perdonado todo aquello.
Gracias por elegir ser psicóloga y transformar todo lo que viviste para que tus hijos y otras personas no tengan que pasar por la misma situación. Gracias por tener la fuerza de aprender de lo vivido y ser la psicóloga que quisieras que tus hijos tuvieran con tus pacientes.
Gracias.
Te amo y reamo.
Gabby
Ahora te invito hacer lo mismo.
Sólo escrĆbele una carta a la niƱa que fuiste. Imagina que pudiera leerla. ĀæQuĆ© le escribirĆas hoy? Te invito a des-cubrir (con guión medio) que en realidad, no hay tanta diferencia entre esa niƱa y la que eres ahora.
Ā”Feliz dĆa del niƱo y de la niƱa!
